El patrimonio histórico valenciano se sigue destruyendo de manera inexorable

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La falta de sensibilidad con el patrimonio histórico, arqueológico y cultural por parte de las diferentes administraciones públicas valencianas, unido a la voracidad de la actividad inmobiliaria, está produciendo en el País Valenciano graves e irreparables daños a esos valores. Además, dicho deterioro se está produciendo por igual en las tres provincias.

En la ciudad de Valencia destaca la destrucción por parte del Ayuntamiento del barrio del Cabañal, un barrio de viviendas bajas del siglo XIX y principios del XX, que se pretende “rehabilitar” desde hace varios años, teniendo enfrente una fuerte oposición vecinal. Dicha “rehabilitación” pasa por la demolición de las viviendas, en su mayoría catalogadas, y que el ayuntamiento ha descatalogado recientemente para proceder a su derribo, para su transformación en un barrio “moderno” con bulevares, y con un nivel social más “selecto”. Las demoliciones ya se han iniciado.

En la ciudad de Alicante y municipios colindante, se está produciendo una agresión importante e irreversible sobre las denominadas Torres de la Huerta. En lo que hasta hace poco era la huerta de Alicante, existían diseminadas una serie de torres aisladas, hasta 19, construidas en los siglos XVI y XVII, cuya finalidad era defensiva, frente a las frecuentes incursiones de los piratas berberiscos.

Sin embargo, la intensa actividad urbanística que se está llevando a cabo en esa zona, ya ha rodeado de viviendas algunas de ellas, llegando a situarse las vallas y paredes de los nuevos edificios a escasos 2 metros de alguna de las torres, produciendo sobre las mismas una gran agresión estética. Además, según el Plan General de Ordenación Urbana de Alicante (actualmente en tramitación), donde se sitúan la mayor parte de las Torres de la Huerta se contempla la creación de un nuevo sector urbanístico, que prevé la construcción de 16.000 nuevas viviendas y un campo de golf, que acabaría con los restos de la antigua huerta de Alicante, y que engulliría en su interior las 19 torres existentes.

Por último, en la ciudad de Castellón se pretende construir una línea de trolebús que atravesará por medio del jardín romántico Ribalta, que fue declarado Bien de Interés Cultural y Conjunto Histórico Artístico en 1981. El paso del trolebús conlleva la creación de una plataforma de cemento de 7 metros de ancho, que partirá el parque en dos, afectando a especies arbóreas de gran porte y valor botánico.

Por todo lo expuesto, Ecologistas en Acción, exige a la Generalitat Valenciana que impida los tres atentados contra el patrimonio histórico, arqueológico y cultural antes mencionados, y pide a los ayuntamientos de Valencia, Alicante y Castellón, que no permitan que la actividad inmobiliaria, por muchos beneficios económicos que genere (por cierto, para unos pocos), acabe con el patrimonio histórico, arqueológico y cultural de esas ciudades.




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