Retroceso ambiental en el nuevo Gobierno aragonés

La supresión de la Consejería de Medio Ambiente en el nuevo Gobierno aragonés y la presencia en el Gobierno de personas que se han caracterizado por su desprecio al medio natural supone un mal comienzo para la legislatura y hace temer un mayor deterioro ambiental en el territorio aragonés.

La creciente gravedad y complejidad de los problemas ambientales requieren una presencia institucional de alto nivel y no la subordinación a una consejería, como la de Agricultura, que tiene una tradición de poca sensibilidad ambiental.

Aramón, el consorcio mixto formado por el Gobierno de Aragón e Ibercaja para el desarrollo urbanístico ligado al esquí en las montañas de Aragón, siempre se ha caracterizado por sus desmanes ambientales y ha sido responsable, por ejemplo, de la destrucción del valle pirenaico de Espelunciecha y amenaza ahora, con nuevas pistas de esquí, un valle de gran valor ecológico y paisajístico como es el caso de Castanesa. Por eso la presencia en el nuevo ejecutivo aragonés de Francisco Bono, que pasa directamente de la presidencia de Aramón a ser el titular de la Consejería de Economía y Empleo, supone un negro presagio de lo que puede suceder cuando en los Consejos de Gobierno se traten cuestiones relevantes para el medio ambiente, máxime teniendo en cuenta que ni tan siquiera habrá un consejero titular que teóricamente tenga como función principal la conservación del patrimonio natural en Aragón.

El nivel inversor del que hasta ahora ha sido el Departamento de Medio Ambiente es grande y maneja fondos destinados al desarrollo rural, la gestión del agua y de los residuos, o, por ejemplo, la prevención de incendios forestales. Así mismo es cada vez más preocupante la perdida creciente e irreversible de la biodiversidad y el avance del calentamiento global del clima, desafíos estos de gran magnitud y complejidad que requieren un importante esfuerzo de la sociedad para combatirlos. Por ello es necesaria la presencia institucional de Medio Ambiente al más alto nivel y no su subordinación, de facto, a una Consejería de Agricultura que tiene una lógica que entra a menudo en conflicto con los intereses del medio natural, tal como ha quedado patente en el asunto del pantano de Biscarrués o el de Yesa.

En Aragón se necesita un Departamento de Medio Ambiente fuerte para proteger el medio ambiente y que prime el deber constitucional de preservar el patrimonio natural a los grandes intereses económicos privados que pululan en torno al urbanismo salvaje, las grandes obras hidráulicas y la gestión del agua. Por todo ello Ecologistas en Acción solicita a la nueva presidenta del Gobierno de Aragón que reconsidere su postura y devuelva al Departamento Medio Ambiente a la categoría administrativa que se requiere en estos tiempos tan críticos para la conservación de la naturaleza y la sostenibilidad de la sociedad en la que vivimos.




Visitantes conectados: 201