Sin reducir el tráfico no se elimina la contaminación

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Todos los estudios concluyen que la forma más eficaz de luchar contra la contaminación urbana, especialmente preocupante en las grandes zonas metropolitanas como las de Barcelona o Madrid, es reduciendo el tráfico de vehículos a motor. Por eso, el Plan de lucha contra la contaminación de la Generalitat, aunque contemple alguna medida positiva, no servirá para limpiar el aire que se respira en la región metropolitana.

Una de las grandes carencias del Estado español para luchar contra la contaminación del aire es la inexistencia de planes eficaces contra este grave problema de salud pública. La mayor parte de las administraciones no disponen de planes con este objetivo, o bien son inadecuados. Por su parte, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino aún no ha aprobado su prometido Plan Nacional de Mejora de la Calidad del Aire.

El nuevo plan de mejora de la calidad de aire (2011-2015) presentado recientemente por el gobierno de Cataluña contempla medidas voluntarias e incentivos que perpetúan el actual modelo de movilidad insostenible. Además, traspasa la responsabilidad a los Ayuntamientos de imponer medidas que reduzcan la contaminación, p. ej. restringiendo el tránsito de vehículos en las ciudades de más de 100.000 habitantes.

Ecologistas en Acción de Cataluña denuncia que la Generalitat derive la responsabilidad a los Ayuntamientos –además, de manera no vinculante– porque la escala de los problemas de mala calidad del aire que afectan fundamentalmente al Área Metropolitana de Barcelona (40 municipios) exigen medidas coordinadas entre todas las administraciones.

Por otro lado, el Plan contempla descuentos en peajes para los coches con alta ocupación o “limpios” (léase, menos contaminantes) y ayudas para promover la compra de motos eléctricas (se espera, quizá de forma muy optimista, que en 2020 el 70% de las motos que se matriculen sean eléctricas). Estas medidas se anuncian al tiempo que se están realizando fuertes recortes sociales y se prioriza la moto por encima del transporte público, el gran ausente de este plan. Y conviene no olvidar que las motos de dos tiempos pueden ser aún más contaminantes que los automóviles. O que las consecuencias en accidentalidad y congestión en Barcelona serán graves teniendo en cuenta que la ciudad condal es una de las ciudades europeas con más alta densidad de vehículos y la que tiene la tasa de motos más elevada.

Pero, además, se olvida que buena parte de la contaminación que generan los vehículos no proviene del tubo de escape, sino de las partículas que se desprenden por el desgaste de las pastillas de frenos, de los neumáticos, del polvo depositado en el asfalto y que se volatiliza de nuevo al paso de los vehículos. Es decir, aunque una parte importante del parque móvil fuese eléctrico, seguiría contribuyendo en una nada desdeñable medida a la contaminación del aire.

Por otro lado, la Generalitat inauguró este año dos nuevas centrales térmicas de ciclo combinado en Sant Adrià del Besòs y en el Puerto de Barcelona, que aumentarán las emisiones contaminantes en el área metropolitana de Barcelona. Mientras el impulso a la producción de energía en Cataluña se base en las centrales térmicas y nucleares, se estará falseando la realidad cuando se habla del transporte eléctrico como alternativa de movilidad sostenible.

Por último, el Plan recoge que se establecerán acuerdos no vinculantes con las industrias del sector industrial y energético para reducir actividad en lo que llaman “episodios” de contaminación atmosférica. Queda esperar más humo y colapso del transporte público, que además de sufrir recortes (por ejemplo, se han eliminado algunas rutas de autobús en polígonos industriales o la paralización del tramo central de la línea 9 del metro) aumentará su demanda actual en el contexto de crisis y aumento del precio de los combustibles.

Por todo ello, Ecologistas en Acción reitera que, en Barcelona y su área metropolitana, reducir la contaminación es sinónimo de reducir el tráfico. Y éste y no otro tiene que ser el eje fundamental de cualquier plan eficaz para limpiar el aire.

Todas estas cuestiones y otras muchas serán debatidas por diferentes expertos en el Congreso Confederal de Ecologistas en Acción, que bajo el lema "Ecologismo Social: Transformar en la Crisis", se celebrará en Barcelona del 2 al 4 de diciembre de este año.




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